Comenzamos a presentar un lenguaje más poderoso que el proposicional desde el punto de vista expresivo: el lenguaje de orden uno.
Al respecto vimos que había argumentos que no eran válidos proposicionalmente pero que igual los considerábamos como tales. Luego, vimos que estos argumentos eran válidos en LPO debído a que habían expresiones lingüísticas que eran importantes para la validez del argumento, pero que el lenguaje proposicional era insensible a ellas.
A partir de todo esto empezamos a trabajar las nocones de cuantificación, términos, etc.
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